sábado, 19 de marzo de 2016

El agua es vida. Sí, como lo dicen,  el agua y los fluidos corporales constituyen aproximadamente el 60% del peso de un adulto y es el medio en el que se producen todos los procesos vitales, como:


  1. Llevar nutrientes y productos de desecho a través del cuerpo
  2. El mantenimiento de la estructura de moléculas grandes
  3. Actúa como un disolvente para minerales (como sodio y potasio) y otras moléculas pequeñas
  4. Actúa como un lubricante y amortiguador
  5. Mantener el volumen de sangre
  6. Ayudar a regular la temperatura del cuerpo


Los fluidos mantienen el volumen de sangre, que influyen en la presión arterial.

Los solutos primarios que están involucrados en el mantenimiento de equilibrio de fluidos son sodio, potasio, proteínas y glucosa. La ingesta adecuada de agua y electrolitos mantienen los niveles de hidratación y regulan los cambios de líquidos entre los compartimentos intra y extracelulares. Para mantener el balance de agua, el consumo de líquidos, alimentos, y el metabolismo debe ser igual a las pérdidas de los riñones, la piel, los pulmones y el tracto gastrointestinal.

Una de las funciones principales de agua para todas las personas, especialmente quienes se ejercitan, es la termorregulación (regulación de la temperatura corporal)

El calor generado por los músculos activos puede elevar la temperatura central a niveles que incapacitar a una persona si es causado solo por el estrés por calor. El cuerpo utiliza tres mecanismos para disipar el calor:


  1. Circulación 
  2. Evaporación
  3. Ajuste hormonal


El sistema circulatorio trabaja para suministrar sangre caliente al del cuerpo. La sudoración comienza dentro de varios segundos del comienzo del ejercicio vigoroso y este enfriamiento evaporativo controla la disipación de calor durante el ejercicio. Por último, como el sudor contiene agua y electrolitos, el cuerpo realiza ajustes hormonales para ayudar a prevenir la pérdida de sales y líquidos.

La sed es un mecanismo que ayuda a una persona a reponer líquidos, cuando se pierde agua en exceso del cuerpo y no se sustituye, se desarrolla la deshidratación. La deshidratación se refiere a un desequilibrio en la dinámica de fluidos cuando la ingesta de líquidos no repone el agua perdida. Una reposición de líquidos adecuada sostiene el potencial del cuerpo para el enfriamiento evaporativo.

Se estima que cuando aparece la sed ya la persona puede estar comenzando a deshidratarse, por eso es importante el control de la ingesta de liquidos antes durante y despues del entrenamiento sin esperar a que se llegue a sentir sed durante o después el entrenamiento.

Es fácil deshidratarse cuando se entrena al aire libre, pues muchas personas pueden subestimar sus necesidades de líquidos. Las condiciones climáticas que incluyen un riesgo elevado son:

1 -El frío, el clima seco, (pus hay pérdida de fluido con la respiración, especialmente si ésta es rápida)

2 -Entrenamiento en Altitud (hay pérdida de la sensación de sed, respiración de aire frío y seco),

3 -Calor extremo (nausea, sed inadecuada, sudor excesivo, riesgo a hiperhidratación),

4 -Durante periodos de elevado esfuerzo

La hidratación durante el ejercicio repercute en el rendimiento de la persona, sobre todo si es en la práctica deportiva, si este no está debidamente hidratado, el cuerpo no puede funcionar en su nivel óptimo, además que se podrían experimentar síntomas como fatiga, calambres musculares, mareos u otros más graves. Con tan poco como 1% de perdida del líquido del peso corporal , las personas pueden empezar a experimentar estos síntomas.

La deshidratación a partir de un 2% del peso corporal no sólo produce sed y una disminución del rendimiento deportivo, sino que también afecta al rendimiento intelectual (memoria a corto plazo, atención, fatiga, facultades aritméticas, rapidez psicomotriz, rapidez de decisiones perceptiperceptivas, entre otras). Frente a una deshidratación, deben reponerse gradualmente las aportaciones hídricas, con la ingesta repetida de pequeñas tomas de alimentos de gran contenido hídrico, infusiones y agua. También pueden utilizarse soluciones de rehidratación o bebidas isotónicas.

Deshidrataciones superiores al 10% del peso corporal requieren asistencia médica para poder recuperarse. A partir de este punto, la temperatura del cuerpo aumenta rápidamente y a menudo conduce a la muerte. La deshidratación contribuye a poner la vida en peligro en caso de golpe de calor. Es importante tener en cuenta que la combinación de dietas severas y de ejercicio intenso, realizado en ambientes cálidos, puede conducir a la muerte por paro cardiorrespiratorio.

El colegio americano de medicina del deporte, señala que es recomendable beber 500 ml de líquidos 2 horas antes de realizar ejercicios para promover una adecuada hidratación y dar tiempo para excretar el excedente de agua ingerida, pero en casos particulares se pueden estimar cuanto es la pérdida de líquidos para suministrar una adecuada reposiciómn de los mismos. También se deben tomar en cuenta el tipo de ejercicio, actividad física o deportiva que el individuo realice.

También debera ser conocida la importancia de la ingesta y reposición hídrica post-esfuerzo para favorecer una correcta recuperación. Este proceso favorece la posibilidad de continuar ejercitándose en oportunidades posteriores.

La ingesta de fluidos antes, durante y después del ejercicio físico es fundamental para:

1 -Mantener y optimizar el rendimiento de la actividad que se esté realizando

2 -La adecuada recuperación

3 -Mantener todas las funciones fisiológicas del cueerpo trabajando correctamente

4 -Mantener en buenas condiciones y buen estado de salud física y mental del individuo

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